Historia del Edificio "Almirante Luis Uribe Orrego"

El edificio que ocupa el Museo Marítimo Nacional, comenzó a ser construido en noviembre de 1884, durante el gobierno del presidente de la república don Domingo Santa María.

El lugar elegido fue la antigua fortaleza "San Antonio", ubicada en el cerro "Artillería", llamado así por los cañones que apuntaban sobre la bahía, procediéndose a la demolición de ésta y aplanamiento del cerro.

Como era necesario llevar elementos y cargas desde el plano hasta la obra, se dispuso que se abriese un camino por la quebrada de Taqueadero y otro por la "Plaza de la Aduana" o "Plaza Wheelwright".

Los planos fueron realizados por el arquitecto alemán Carlos Von Moltke y consideraban un cuerpo de edificio de dos pisos, de cien metros de frente por ochenta de fondo, rodeado todo interiormente por espaciosos corredores, salas de estudio, gabinetes, biblioteca, dormitorios, comedores, enfermería, etc. La construcción debía tener capacidad para 200 cadetes. A la sazón la Escuela Naval no contaba con edificio propio, funcionando en dependencias del Liceo Eduardo de la Barra.

En el trabajo ejecutado se cuidó de dar al edificio toda la solidez posible, empleando materiales de la mejor clase, a fin de evitar los efectos de los frecuentes terremotos que afectaban al país.

Al finalizar el gobierno del presidente Santa María, en 1886, los fondos asignados para la construcción de la obra se agotaron, quedando los trabajos paralizados.

El nuevo gobierno, del presidente Manuel Balmaceda, entregó recursos para continuar con los trabajos. Sin embargo, a principios de 1891, se inició la guerra civil y con ella la paralización de los trabajos. Finalizada la guerra, en agosto, el nuevo presidente de la república, vicealmirante Jorge Montt, asignó recursos económicos y designó al contraalmirante Luis Uribe Orrego, héroe del combate naval de Iquique, como director del plantel, quién dirigió los trabajos de terminación del edificio. Por esta razón el edificio lleva su nombre: “Almirante Luis Uribe Orrego”.

Durante todo el año 1892 se trabajó intensamente en las terminaciones, quedando el edificio finalizado a principios de 1893.

El acto oficial de inauguración se realizó el 5 de marzo de 1893, junto con la entrega de premios a los mejores alumnos de la Escuela Naval del año anterior, ceremonia presidida por el presidente de la república, vicealmirante don Jorge Montt Álvarez.

Cabe mencionar que la habilitación del ascensor "Artillería”, que se puso en servicio días antes de la inauguración, fue una consecuencia de la construcción del edificio.

El 16 de agosto de 1906, un violento terremoto azotó a la zona, causando estragos en toda la ciudad de Valparaíso. De esta situación no escapó el edificio, que sufrió cuantiosos daños, destruyéndose además casi en su totalidad la muralla que rodeaba al recinto, lo que hizo necesario demoler algunas secciones del segundo piso, el frontis y todo el antepecho.

En los años siguientes, producto del gran crecimiento experimentado por la Armada, el requerimiento de oficiales aumentó considerablemente, por lo que se hizo necesario incrementar el número de cadetes, aprovechándose la oportunidad para impartir, en un lugar único, la formación de los oficiales ejecutivos y de otras especialidades que en la época se educaban en diferentes establecimientos. Así entonces, a partir de 1927 esta Escuela Naval única comenzó a funcionar en el edificio del cerro Artillería, al que se le realizaron trabajos de transformación para recibir a un número de 300 cadetes.

Los planos para remodelar y ampliar el recinto fueron ejecutados por el ingeniero arquitecto don Exequiel Tapia Urízar, construyéndose un dormitorio para 100 cadetes más y un edificio especial donde se habilitaron nuevas salas de clases; talleres, ampliación de los comedores y salas de estudio. Los trabajos estuvieron terminados el año 1928. A estas obras se sumó la construcción de una piscina temperada y techada que se inauguró en 1929. Con el correr de los años, estas ampliaciones se hicieron insuficientes, ya que en la década del 50, el número total de cadetes, profesores, instructores y tripulación superaba las 800 personas.

Esta situación hizo nacer la necesidad de construir un nuevo local. Así, el 4 de Agosto de 1957, el presidente de la república don Carlos Ibáñez, procedió a colocar la primera piedra del nuevo edificio de la Escuela Naval, construido en Playa Ancha e inaugurado el 24 de Junio de 1967, día en que se realizó la última ceremonia en el edificio de la “Escuela Antigua", después de haber servido durante 74 años como formadora de tantas generaciones de oficiales.

El traslado de la Escuela Naval, marcó un nuevo destino para el edificio. Poco tiempo después comenzó a funcionar en él la Dirección de Abastecimiento y Contabilidad de la Armada y la Contraloría de la Armada. En 1967 hizo lo propio la Escuela de Submarinos, Abastecimiento y Servicios, agregándose en 1970 hasta 1982, el curso de Faros, la que se mantuvo hasta el año 1977.

El año 1983 se iniciaron los trabajos de recuperación de su ala norte, para la instalación del Museo Naval y Marítimo, el que fue inaugurado por el Comandante en Jefe de la Armada, almirante don José Toribio Merino, el 23 de Mayo de 1988.

De esta forma “La Blanca Casona” inició una nueva etapa en su historia, debido al impulso dado por la Armada de Chile a la concentración en él de un gran centro histórico - cultural, lo que se ha ido ejecutando por etapas. Así, en diciembre de 1990 entró en funcionamiento el Auditorio Naval, que ocupó el antiguo Salón de Actos de la Escuela. Posteriormente, el 10 de noviembre de 1997, se inauguró el Archivo y Biblioteca Histórica de la Armada.

A fines del año 1999, la Escuela de Abastecimiento y Servicios de la Armada dejó el edificio, siendo estas dependencias ocupadas a partir del 26 de diciembre del año 2001 por el Comando de Operaciones Navales de la Armada.

Con fecha 24 de agosto de 2012, por Decreto N° 370, del Ministerio de Educación, se declaró Monumento Nacional, en la categoría de Monumento Histórico, al edificio Almirante Luis Uribe Orrego.

Así, el ya centenario edificio de la antigua Escuela Naval, la “Blanca Casona,” continua desarrollando el importante rol educativo, para el cual fue construido, pero ya no sólo a nivel institucional, sino que proyectado a todo el país y a la comunidad cultural internacional, contribuyendo a preservar y difundir el patrimonio histórico nacional y las tradiciones navales, ayudando a formar una conciencia marítima nacional.